
Hemos nacido con un cuerpo, unos músculos, un corazón y un alma; está, nos ha llenado -lo queramos o no- de ardores y anhelos. Las montañas constituyen terrenos donde podemos experimentar lo mejor que la Naturaleza nos ha dado “gratuitamente”. Y es que muy en el fondo de nosotros existe el deseo, la necesidad, el placer de jugar y respirar; es decir, de correr, saltar, nadar, trepar…
http://www.flickr.com/photos/nellixtab/sets/72157623202545521/
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